Todo comienza mucho antes…

Antes de salir de casa, antes de saber la fecha de tu avión y tal vez, antes de que hayas tomado la decisión de viajar… el viaje ya ha comenzado.

Faro nocturno.

En mi caso, comencé hace mas de un año, el día en el que fui a una librería y compré un mapa de Canada. Fue entonces cuando mi imaginación comenzó a visitar los lugares a los que quería ir. Esos primero días coloreé en amarillo “fosforito” los nombres de los lugares que quería conocer por su sonido mágico y misterioso al leerlos en voz alta; Toudossac, Kegaska, Mingan, Anticosta, Red Bay… O bien porque había oído hablar de ellos desde mi infancia; la isla de Terranova, Labrador, Quebec,… lugares muy familiares porque hasta allí navegaron mis antepasados para cazar ballenas y pescar bakalao.

Casi un año después, cuando decido continuar definitivamente con el proyecto, una vez mas, comienza a suceder algo inesperado. Los lugares y nombres misteriosos resuenan de nuevo en mi imaginación pero esta vez, todo se vuelve mas real cuando aparecen en mi camino las personas que me pueden hablar de todos esos lugares, contarme historias y alimentar mi ansia de curiosidad con sus experiencias.

Ahora, sí que estoy en el camino…

Una de estas personas la conocí hace unos días. Primero la encontré por casualidad en Internet, no conocía su trabajo y tampoco había oído hablar de el. Nada de esto me sorprende, estoy seguro que las personas solo aparecen en nuestras vidas cuando tienen algo importante que decirnos. Y en este caso, así fue, de repente apareció su nombre unido a uno de los temas que mas me interesa investigar en este viaje, también encontré varios videos, entre ellos, destacó uno que llamó mi atención porque estaba relacionado con este mismo tema; los balleneros vascos que atravesaron el atlántico norte hasta Terranova y Labrador para cazar ballenas.

Así es como conocí a Sabino Laucirica, capitán de la marina mercante, apasionado del mar y sus navegantes, historiador, escritor y un agradable conversador. Un faro que ha servido para encauzar mi proyecto por caminos y lugares hasta hace unos pocos días insospechados.

Todo depende de cómo viajar

 

Entre las muchas contradicciones que surgen mientras preparo el itinerario de viaje, la mas insistente tiene que ver con las motivaciones que me llevarán a viajar miles de kilómetros. Veo con toda claridad que las ideas que surjen cuando investigo y planifico los lugares a los que quiero ir me harán dudar una y mil veces. Todo porque se, que cuando esté en alguno de estos lugares inventaré infinidad de excusas para estar unos días mas de los que tengo programados.

Cuando estás preparando un viaje y ya has leído muchos libros, visto películas y documentales, e incluso conocido a personas que ya han estado allí, nunca sabes con certeza qué vas a encontrarte, ni a quienes vas a conocer y esto, muchas veces, te hará dudar de lo que realmente quieres.

Porque a diferencia de cuando viajas con un compañero o compañera, cuando lo haces solo, las relaciones que creas con algunas personas que encuentras por el camino se vuelven rápidamente personales y eso, quieras o no, te impide dejarlas para seguir el guión del viaje que tienes. Lo que muchas veces te empuja a romper el calendario para pasar unos días mas con ellas.

En estos momentos en los que surgen estas dudas, cuando voy definiendo los días que voy a dedicar a cada lugar, es cuando intento recordarme una y otra vez  que no voy de vacaciones. Ya he hablado por mail o Skype con algunas de las personas que voy a conocer, también he contactado con las asociaciones con las que voy a colaborar durante el viaje. He planificado que durante unos días recorreré las islas del norte del Quebec, un rosario de pequeños pueblos a lo largo de su resquebrajada costa donde solo es posible llegar con el carguero que les abastece una vez a la semana. También acompañaré a varios arqueólogos en las inhóspitas tierras del Labrador, conoceré algunos historiadores especializados en la mítica isla de Terranova, acompañaré a navegantes, biólogos y científicos que estudian mamíferos marinos para descubrir las rutas migratorias de la ballena franca glacial o ballena negra. Puedo imaginar con toda claridad lo que voy a vivir durante algunos días con todos ellos, pero aquí es donde salta la alarma: tengo un tiempo limitado.

Seguir leyendo “Todo depende de cómo viajar”

¡Ballena a la vista!

Ya han pasado dieciocho años desde que comencé este proyecto. Lo inicié en el año 1999 y tres años después lo hice público junto a un libro editado por el departamento de ordenación territorial y biodiversidad del Gobierno Vasco. Aunque ésta solo era la primera parte, terminó absorbiendo todo mi tiempo y energía. Lo que iba a ser tan solo un viaje de unos meses para poder fotografías a estas ballenas en aguas del atlántico sur, junto a Península de Valdés en la Patagonia argentina, se convirtió en una obsesión que ocupó los siguientes años de mi vida.

Todo comenzó con el deseo de saber mas sobre las ballenas francas, la especie que los balleneros vascos cazaban en el Golfo de Vizcaya y que les impulsó a atravesar el Atlántico norte hasta las costas de lo que hoy conocemos como Terranova y en euskara, la lengua que hablaban aquellos cazadores, llamaban Ternua. Como la especia que cazaban los balleneros en el hemisferio norte estaba a punto de la extinción, la fortuna y nuevos amigos me llevaron hasta el hemisferio sur. Allí descubrí un mar repleto de ballenas de la misma especie, la ballena franca austral (Eubalaena australis)

Conocía desde niño la historia de los balleneros vascos por los libros que había en la biblioteca de casa de mis padres, muchos de ellos publicados por la Sociedad Oceanográfica de Guipúzcoa (hoy desaparecida y convertida en Aquarium). Las canciones y leyendas sobre ballenas y balleneros de los diferentes pueblos de la costa son muy populares, muchos de estos pueblos tienen en sus escudos ballenas.

Todavía recuerdo la sorpresa que tuve cuando leí un libro sobre las naos balleneras vascas del siglo XIV, XV y XVI. ¿Cómo era posible que hace tantos años alguien hubiera ideado unos barcos lo suficientemente grandes para atravesar el océano atlántico cargando en sus bodegas de cientos de toneles rebosantes de grasa de ballena, miles de tejas y grandes piedras a modo de lastre? Por fortuna hoy sabemos algo mas de estos aventureros y sus embarcaciones gracias al proyecto de reconstrucción del ballenero San Juan del siglo XVI en la factoría marítima vasca Albaola. Un lugar único que visitar.

Durante estos últimos años se escuchan cada vez mas noticias sobre el encuentro de navegantes aficionados con ballenas y delfines en el Golfo de Vizcaya. Parece que estamos volviendo a recordar que el mar está lleno de vida y bajo su superficie hay un mundo todavía por descubrir. Por fin, parece que comenzamos de nuevo a ver que todavía hay cosas emocionantes por vivir y descubrir. Lugares a los que viajar para reencontrarnos con lo inesperado y sentir las emociones que hemos ido olvidando con el paso de los años.

Este es verdaderamente el objetivo del proyecto, recordar que vivimos en un mundo apasionante en el que hay mucho por descubrir.

Por ahora todo está en las nubes

Cada vez que comienzo a preparar un nuevo viaje surgen siempre las mismas dudas. Comencé en esto de los viajes con la expedición Bulamakanka en el año 1995, un grupo de amigos querían recorrer Australia de norte a sur en moto… Creo que fue la primera vez que se hizo un viaje “online” de este tipo y aunque la tecnología era escasa y económicamente inviable, pude ir publicando sus historias cada dos o tres días en el blog de una web que creamos especialmente para esta aventura. Mientras ellos recorrían su ruta por los desiertos de Australia e intentaban ponerse en contacto conmigo cada vez que tenían un teléfono a mano, yo les esperaba aquí creando concursos y contenidos en la web. Pero cuando sonaba el teléfono y podía hablar con ellos, lo dejaba todo y aprovechaba para saber las incidencias y  aventuras del viaje que después escribiría en el blog. Eso si, yo tuve que quedarme en dique seco para que esto se pudiera hacer…

Creo que las dudas tan repetitivas que surgen cada vez que planifico un viaje vienen de la incertidumbre por el cómo se darán las cosas. Durante las primeras semanas no puedo dejar de pensar que todo este plan se puede retrasar, todavía no hay nada seguro y no sería la primera vez que por una u otra cosa todo se va al traste. Y esta indefinición, un presupuesto todavía sin definir, el tiempo que va a durar, saber si cuento o no con apoyos tanto económicos como de material, contactos en los lugares a los que voy a viajar,…. Todo esto crea una incertidumbre tal que va en aumento cada día que pasa.

Tienes un plan, te has hecho una idea, pero todavía no sabes ni cuando ni como saldrá adelante. Sabes que tarde o temprano llegará el día de salida pero a estas alturas, todavía desconoces si el proyecto se hará real o quedará en el mundo de las fantasías de donde ha surgido.

Mientras tanto toca seguir avanzando a ciegas definiendo la idea general que ronda mi cabeza para convertirla en algo específico y concreto.

Todo comienza sabiendo con toda exactitud qué quiero hacer, el por qué del viaje y cuales son sus objetivos. Después vendrá la duración, los lugares a los que ir, contactos, personas, material necesario, cómo voy a llegar desde el punto A hasta el punto B, si hay carreteras y si las hay en qué condiciones están, habrá nieve, serán de tierra o de ripio, hará frío (voy a viajar hacia el paralelo 50º N) y ha día de hoy, primavera, hay una media de 3º C.

Queda mucho por hacer, mucho que concretar y mucho por decidir…

Un nuevo comienzo

CRÓNICAS A CONTRA PIE es un blog que nació hace mas de diez años. Después de un tiempo viviendo y viajando por la Patagonia argentina, cada vez que volvía a mi ciudad mucha gente me preguntaba dónde estaba el lugar donde vivía, qué hacía allí y cómo era. No soy de contar ni historias ni batallas, así que decidí crear este blog e ir escribiendo mis experiencias a través de pequeñas crónicas. Año tras año fui publicando las historias de los lugares, personas y experiencias. Y todo esto se convirtió en una serie de libros que ahora puedes comprar y descargar en Amazon, o si lo prefieres, también puedes releer en las entradas antiguas del blog.

De paseo por argentina
De paseo por Argentina
La casa de las ballenas

Lo que comenzó en el año 2000 como un proyecto educativo sobre la ballena franca austral se convirtió en algo mucho mas grande y poco a poco, la vida misma, fue ocupando su lugar. La primera parte del proyecto, el trabajo en el hemisferio sur y que tan solo duraría un par de años, terminó alargándose mas de diez. Y cuando por fin tuve la firme decisión de instalarme definitivamente en la Patagonia, me di cuenta que con el paso de los años el lugar y yo nos habíamos distanciado demasiado. Por un lado el turismo masificado, los dólares que comenzaron a circular gracias a los miles de turistas que llegaban para ver las ballenas, la presión de la situación económica en argentina y por otro, mis propios problemas para continuar allí viendo que mi “Paraíso” agonizaba, terminaron decepcionándome tanto que desistí continuar viviendo en el lugar que mas había amado en mi vida..

Foto Claudio Nicolini

Desde que volví a San Sebastián he intentado crear diferentes entradas al blog, alguna foto, algunas noticas, en definitiva, excusas para no olvidarme de el. ¡Supervivencia!

Y ahora, después de tanto tiempo, vuelvo al principio, la razón por la que se creó este blog. Todo ha cambiado, ahora resulta mas sencillo tener un blog, si durante años trabajaba sacando fotografías en formado de diapositiva y necesita revelar en carrete y escanearlo para poder subir la foto al blog, ahora todos sabemos lo rápido que hacemos las cosas y la infinidad de recursos que tenemos nuestro alcance. Seguramente esta inmediatez también forma parte de los nuevo ánimos que me están llevando a retomar este proyecto olvidado y responder a la pregunta que tantas veces me hacen;

 ¿Qué es de tu vida? ¿A donde vas en tu próximo viaje? Ahora, después de seis años de sombras tengo una respuesta:

Mi próximo proyecto es viajar a Quebec, Terranova y Labrador en busca de la ballena franca glacial y la historia de los pescadores de ballenas.

Ruta de viaje